Escuelita de la santidad

Bienvenidos a la escuelita de la santidad en la que a través de un itinerario de nueve días, guiados por la acción del Espíritu Santo, le entregaremos al Señor aquello que nos aparta de su Amor para dejarnos llenar por Él. Ahora bien, como decía san Gregorio de Nisa: "en la vida espiritual, cada meta alcanzada se convierte en un nuevo comienzo". Por eso, esta escuelita es un humilde medio más para avanzar en el camino hacia el cielo. 

Te deseamos que esta escuelita te sea de gran provecho espiritual.

PRIMER DÍA

 

Queridos hermanos y hermanas, hemos ingresado en la Escuelita de la Santidad, Escuelita que tiene como Director a Jesucristo Nuestro Señor y a María Santísima Nuestra Señora del Fiat como Maestra encargada.

 

De mil maneras nos demuestran su amor, tengamos siempre presente su gran Ternura, no olvidemos que hemos sido creados por Él y para Él. Jesucristo Nuestro Señor es Santo y Perfecto porque es Dios, Él hace lo que quiere y desea intercambiar con nosotros sus ojos, sus pensamientos, su Corazón, su Sangre, mejor dicho Él desea fundirse en nosotros(as) y nosotros(as) no le estamos permitiendo realizar su obra.

 

Nos ama hermanos y hermanas, nosotros somos sus hijos(as) amadísimos(as), pero sepamos que debemos atender a sus llamados, sepamos que debemos prestar atención a cada una de sus Palabras, sepamos; que nuestro Padre Celestial está muy pendiente de nosotros(as) por favor no lo vayamos a defraudar.

 

Nos ama, muchísimo, muchísimo, y su deseo es que seamos santos y perfectos como Él es Santo y Perfecto. Pero para poder serlo debemos  prestar atención a sus Palabras, en este día debemos aprender a despojarnos de todo lo que impide a Dios realizar su obra en nosotros(as): pecado, odio, divisiones, discordias, tristezas y toda esa cantidad de cosas que bloquean la acción de Dios.

 

¡Dios nos ama! Pensemos durante este día, meditemos, oremos, reflexionemos sobre cada una de las cosas que nos impiden dejar a Dios actuar.  ¡Esto va en serio!

Video del Capítulo I de la Exhortación GAUDETE ET EXSULTATE

Sobre el llamado a la santidad en el mundo actual del Papa Francisco

SEGUNDO DÍA

 

Queridos hermanos(as), continuemos en la Escuelita de la Santidad, Escuelita que tiene como Director a Jesucristo Nuestro Señor y a María Santísima Nuestra Señora del Fiat como Maestra encargada.


En la medida de nuestras posibilidades visitemos diariamente a Jesús Eucaristía. Pensamos que es imposible para nosotros(as) pero no nos preocupemos Ellos nos enseñarán a orar.

 

Hermanos(as), es necesario que estemos en la presencia de Jesús, porque el hombre que habla mucho se convierte en un ser abierto hacia el mundo, en un ser volcado hacia afuera. Pero el hombre de silencio, recogimiento, vida interior, es un ser volcado hacia adentro. Y lo que está en el corazón del hombre es nada más y nada menos que el amor.

 

Dios es amor hermanos(as), nosotros(as) necesitamos ser transformados, y esa transformación es posible únicamente por el amor y en el amor. Lo que para nosotros(as) es imposible, para Dios es posible; cuando el hombre no tiene nada por hacer, es hora de que deje actuar a Dios. Nosotros(as) tenemos un límite, Dios no lo tiene. Pongamos de nuestra parte; lo demás, Dios lo hará por nosotros(as).

 

Confiemos y abandonémonos en las manos de Dios, y si nos dejamos moldear por Él, seremos transformados(as), renovados(as), vivificados(as) por la fuerza del Espíritu Santo. Lo que nosotros(as) necesitamos es una poderosa y fuerte acción del Santo Espíritu de Dios. Él es Quien obra, Quien da vida a los huesos secos.
Dios nuestro Padre quiere que Jesucristo su único Hijo renazca en nuestros corazones como Redentor, Rey y Señor.

 

María Santísima ha sido el sagrario perfecto para Dios no por sus méritos sino por su gracia y si Ella una criatura como nosotros(as) es lo que es, por gracia de Dios. Nosotros(as) por gracia de Dios, podremos ser dignos sagrarios de Él.

 

Estamos a la espera del nacimiento de un gran Rey en nuestro corazón y cuando se aproxima un gran rey la casa se ordena, pues esa casa es un castillo, el castillo necesita ser decorado y nuestros corazones necesitan ser renovados.

 

Hay tantos adornos y estorbos en nuestros corazones que a Jesús no le agradan y que a nosotros(as) nos ocasionan mucho mal. Por eso, estamos haciendo una lista porque necesitamos que todas las cosas que alejan a Dios de nuestros corazones sean apartadas. Hagamos la lista hermanos(as) y cumplamos con responsabilidad.

 

Podemos agregar nuestras aspiraciones, preocupaciones, todo lo que nos estorba, lo que nos hace daño y pensemos que se la estamos haciendo a Dios y a Él no se le reclama lo que se le entrega. Sólo Dios Uno y Trino es el Único que puede hacernos santos y perfectos como Él lo es. Y recordemos que el tiempo se nos ha dado para que ganemos la vida eterna

Video del Capítulo II de la Exhortación GAUDETE ET EXSULTATE

Sobre el llamado a la santidad en el mundo actual del Papa Francisco

TERCER DÍA

 

Queridos hermanos(as), continuamos en la Escuelita de la Santidad, Escuelita que tiene como Director a Jesucristo Nuestro Señor y a María Santísima Nuestra Señora del Fiat como Maestra encargada.


La semilla que se está depositando en nuestros corazones producirá muchos frutos  si nos proponemos. Dios nos ama, Él le ha permitido a nuestro adversario intervenir, pero también nos entrega armas extraordinarias para que lo resistamos. Por eso, insistamos, persistamos y resistamos; no vayamos a colgar la toalla. Estos pueden ser unos días extremadamente difíciles para nosotros(as), pero sepamos hermanos(as) que Dios está con nosotros, ¿y si Dios está con nosotros(as) quien podrá contra nosotros(as)?

 

Hermanos(as) la prueba Dios la permite como parte de la purificación nuestra y la de nuestros(as) hermanos(as). Entendamos que debemos asumirla con gran valor, coraje, valentía. Sin Dios nada podemos hacer, pero si imploramos al Espíritu Santo para que nos ayude, Él lo hará y saldremos victoriosos.
Bien, no olvidemos sellarnos constantemente con la Sangre de Jesús e imploremos la acción del Santo Espíritu de Dios. Oremos al Padre para que nos ayude. Tengamos presente que  nuestra Madre  victoriosa está siempre a nuestra disposición.

 

Dios nos ama. Oremos muchísimo a los Santos Ángeles para que nos ayuden. También a los santos, muy especialmente a san José, varón prudente y justo. Y hermanos(as) no nos preocupemos, Ellos han estado, están y estarán con nosotros(as). “¡No vayamos a tirar la toalla!”
Atendamos a estas recomendaciones: antes de acostarnos meditemos sobre un párrafo de las Sagradas Escrituras, sobre el Santo Evangelio. Escuchemos a Jesús antes de acostarnos para que nuestro corazón se mantenga en vela. Oremos muchísimo. 

 

Anoche les pedimos que retomaran la lista, despojándonos de todo lo que impide a Dios realizar su obra en nosotros(as). Ahora les hago una propuesta, esa lista es muy fuerte y es necesario que hagamos mucha oración para que no se la volvamos a reclamar a Dios, quien la tomará de nuestras manos.
Entendamos, escuchemos y respondamos a esta pregunta:  ¿Queremos sacrificar parte de nuestro tiempo, que de ante mano se lo hemos entregado y que ya era de Dios? ¿Queremos disponer del tiempo necesario para seguir estas recomendaciones?

Hermanos(as) en estos días que nos restan nos debemos preparar intensivamente, debemos preparar nuestros corazones. Por ende atendamos, tenemos una lista y contamos con los medios necesarios para realizar una oración de sanación interior, física y oración intergeneracional.   

 

Hermanos(as) es necesario que lo hagamos. Y una oración sumamente importante es la oración en la que pidamos fuertemente el Espíritu Santo. Nosotros(as) tenemos algunos medios para realizarla, sepamos que Dios nos asiste, que Él nos instruye y los Santos muy especialmente nuestros patrones interceden por nosotros(as) para que podamos ser al fin liberados(as) y Ellos han intercedido por nosotros(as) ante Dios  para que dicha oración obre extraordinariamente en nuestras vidas, en nuestros corazones y en nuestras familias.

 

Hermanos(as) respecto a la lista conservémosla para que la tengamos en cuenta en las oraciones que vamos hacer. A cada uno(a) le toca construirse una crucecita de manera y luego haremos una fogata que representa todo lo que nos aleja de Dios consumido en su amor como nosotros(as).  Necesitamos valernos de signos visibles, este será uno de los tantos. Nota: respecto a la lista y a la fogata será el NOVENO DÍA. Pidamos luz para que ese día podamos vivir el Nacimiento espiritual de Jesús en nuestros corazones.

CUARTO DÍA

 

Queridos hermanos(as), seguimos en la Escuelita de la Santidad, Escuelita que tiene como Director a Jesucristo Nuestro Señor y a María Santísima Nuestra del Fiat como Maestra encargada.

 

Sepamos que nuestra Madre María ora constantemente ante Jesús, y juntos oran al Padre por nosotros(as) para que esta obra llegue a su realización.
Estamos en la Escuela, tomemos cada uno de los detalles de amor manifestados hasta en las pequeñas cosas. Por ejemplo, el Espíritu Santo siempre acude favorablemente en pos del Sacerdote que es la representación de Jesucristo, le ayuda, le inspira lo que debe decir y como lo debe decir, lo que debe hacer y lo que debe evitar. El Espíritu Santo, está conduciendo constantemente al Sacerdote, si él se deja, por supuesto.

 

Por eso, hermanos(as) respetémoslos es Jesús quien está en ellos. Quien habla  mal de un Sacerdote habla mal de Jesucristo. Quien lo juzga, juzga a Jesucristo. Amémoslos. Oremos constantemente por las almas consagradas para que no se pierdan y para que den honra y gloria al santo nombre de Dios.
Hermanos(as) nosotros(as) somos una Comunidad reparadora. Reparemos y oremos mucho por las almas consagradas. 

 

Hermanos(as) la obra que se realiza entre nosotros(as) no la comprendemos muy bien, pero en si nosotros(as) no estamos aquí para comprender y entender sino más bien para amar. Amemos a Dios, amémonos, amemos a nuestros Santos Patrones.

 

¡Amemos! El amor todo lo puede, se entrega, se dona, es comprensivo y servicial. No tiene envidias, nunca busca el mal. ¡Amemos! El amor mueve a obrar. Por eso, oremos constantemente al Santo Espíritu de Dios para que Él nos llene de su amor y podamos obrar en el amor, por el amor, con el amor y para el amor.
Oremos para que el Santo Espíritu de Dios fluya fuertemente sobre nosotros(as) nos ayude, ilumine, inspire, aconseje, oriente, guie, sane, libere, transforme y haga todo lo que Él como Dios puede hacer con nosotros(as).

 

Hermanos(as) pidamos y recibiremos; busquemos y hallaremos, llamemos y se nos abrirá.

 

Lo importante es cumplir la Voluntad de Dios. Esta se manifiesta a nosotros(as) de muchas formas y con la ayuda de nuestros Santos Patrones recibimos las gracias necesarias para que la podamos cumplir. Con respecto a las crucecitas hay un detalle especial. La Cruz es el signo de la Redención y a esta se le debe reverenciar, amar muchísimo y abrazar con todas las fuerzas del corazón. La Cruz es la mayor prueba de amor que Jesús nos pudo dar. La pequeñita crucecita que vamos a construir significa nuestras cargas y debe ser de madera, porque es como la hormiguita que entrega su palito para que este sea consumido en el purísimo Amor de Dios. A Él le agrada muchísimo que nos preocupemos por hacer caso a sus palabras y entendamos que las crucecitas representan nuestras cargas. Jesucristo ha dicho que tomemos su Cruz que es llevadera y su carga ligera y que  aprendamos de Él que es manso y humilde de Corazón. Así que esos palitos que representan todo lo que nos pesa y no nos deja seguir avanzando, se los vamos a entregar a Dios y lo haremos a través de la fogata. 
No olvidemos orar mientras estamos haciendo la lista. 

 

Frente a nuestros familiares enfermos, confianza, depositémoslos en las Manos de Dios, ya que Él los está visitando.
Hermanos(as) ¡amemos! Eso es lo principal, no olvidemos lo que hemos escuchado “de morir al hombre viejo”, es muy importante. Por otra parte no nos desesperemos por el tiempo, pero eso sí, prestemos muchísima atención a cada una de las recomendaciones que hemos recibido, porque el primer paso para la santidad es “morir al hombre viejo”. Los otros pasos lo iremos comprendiendo más adelante. Pero sepamos que ahora lo importante es prepararnos para el renacimiento espiritual de Jesucristo en nuestras vidas, en nuestros corazones.

 

Así que hermanos(as), entreguemos todo lo malo, desechemos todo lo malo para empezar de nuevo. Respecto a las oraciones que vamos a hacer (sanación interior, física e intergeneracional), es sencillo, hay unas pautas de oración y no se preocupen aunque cada uno(a) tenga una lista diferente, dejemos que el Espíritu Santo la haga en nosotros(as) y por nosotros(as) Él nos instruirá. Necesitamos que oremos por sanación interior en el sentido de que es urgente que imploremos el Bálsamo del Amor de Dios para que vaya lavando nuestras heridas. Es algo muy global, pero que obrará de manera particular en cada uno(a)  de nosotros(as), porque si nosotros(as) no conocemos la lista de nuestros(as) hermanos(as) Dios si la conoce y sabe qué hacer.

 

Respecto a lo de si seremos capaces, todo es posible para Dios y Dios es que está realizando esta obra eso si necesita que nos dispongamos. Dios nos ha dado libertad, así que de nosotros(as) depende lo que Él pueda hacer si lo dejamos.

 

Sepamos que Dios nos ama mucho y que podemos descansar siempre en el Corazón de Nuestra Madre.

 

¡Ánimo! ¡Insistir, persistir y resistir!

 

QUINTO DÍA

Queridos hermanos(as), seguimos en la Escuelita de la Santidad, Escuelita que tiene como Director a Jesucristo Nuestro Señor y a María Santísima Nuestra Señora del Fiat como Maestra encargada.

 

Hermanos(as) la gracia, el amor, la misericordia y la paz de Dios Uno y Trino desciendan a nuestros corazones.
Dios Padre nos ama con un amor ardiente e infinito. Nos ama desde el primer instante de nuestra creación. Él se complace en amarnos a nosotros(as) sus criaturas. Nunca lo olvidemos: Dios es nuestro Padre y nosotros(as) somos sus hijos(as).

 

¡Dios Padre nos ama! Aprendamos algo, prestemos atención: la Voluntad del Padre es reproducir en nosotros(as) la imagen de Jesucristo y para eso debemos morir a nosotros(as) mismos(as), desaparecer para que sea Jesús Quien aparezca en nosotros(as) y ya será Él Quien pase a través de nosotros(as).

 

Nosotros(as) en Él, Él en nosotros(as) y escuchemos: se nos ha pedido que le entreguemos a Dios todos los obstáculos que intervienen en la realización de su obra. Por tanto, nosotros(as) estamos llamados(as) al seguimiento de Jesús y debemos recorrer su viacrucis con Él y como Él.

 

Prestemos atención: para poder recorrer ese camino necesitamos estar libres de equipaje, extremadamente ligeros de equipaje. Que nuestro único equipaje sea la cruz que el Padre mismo nos entrega y esta es hecha a nuestra medida y según nuestras capacidades.

 

Les aseguro que si un amo tiene su siervo y le pide que cargue algo, no le va a entregar algo mayor a sus fuerzas, porque puede estropear a su siervo.
Hermanos(as) les aseguro que la cruz que el Padre nos entrega la podemos llevar, siempre y cuando sea con la ayuda de Jesucristo y la fuerza del Espíritu Santo.
Atendamos a sus recomendaciones: El camino es angosto, muy estrecho, solo cabemos nosotros(as) con nuestras cruces. Ese camino no lo podemos recorrer con maletas.

 

Las maletas, el pasado, el pecado, los odios, los rencores, las rencillas, las distracciones, las preocupaciones, los traumas y tantas otras cosas que están lejos de su Voluntad. Necesitamos hermanos(as) descargar esas maletas. Con ellas no podemos avanzar en el camino de la perfección. Pero eso sí, no vayamos a descargar nuestras cruces porque sin ella no nos podemos salvar.

 

Entreguémosle pues a Dios todas esas maletas para que así podamos avanzar por el camino de la perfección y de la santidad.
Nuestro Padre nos ama. Confiemos en Él, estemos en sus Brazos, Él no nos abandonará; Él nunca lo hará. Él es Todopoderoso y puede hacer posible lo imposible. Así que confiemos, confiemos, confiemos.

 

Así como Dios Padre preparó a María Santísima para que concibiera y diera a luz por gracia del Espíritu Santo a Jesucristo, así nos prepara a nosotros(as). 

SEXTO DÍA

 

Queridos hermanos(as), seguimos en la Escuelita de la Santidad, Escuelita que tiene como Director a Jesucristo Nuestro Señor y a Nuestra Señora del Fiat como Maestra encargada.

 

Nuestro Padre Dios desea que Jesús repose en nuestros corazones.

Avancemos, atendamos en lo que nos han pedido. Terminemos de hacer la lista de los obstáculos que impiden a Dios realizar su obra, de nuestras aspiraciones y preocupaciones.

 

Dios nos ama muchísimo y contamos con la ayuda e intercesión de nuestra Madre Santísima. ¡Oremos! Porque el enemigo de Dios está muy furioso y quiere destruir la obra del Señor a costa de lo que sea  y él difícilmente se cansa. No olvidemos por tanto ninguna de las recomendaciones.

 

Ahora, pensemos en el Padre: Hermanos(as) la gracia, el amor, la misericordia y la paz de Dios Uno y Trino desciendan a nuestros corazones. Dios Padre nos ama con un amor ardiente e infinito. Nos ama desde el primer instante de nuestra creación. Él se complace en amarnos a nosotros(as) sus criaturas. Nunca lo olvidemos: Dios es nuestro Padre y nosotros(as) somos sus hijos(as). Él nos ama tanto que quiere compartir su felicidad con nosotros(as).

 

Dios no necesita de nosotros(as) pero como es en esencia Amor necesita amar y quiso crear unas creaturas para hacerlas felices, pero esas creaturas sólo serán felices cuando retornen a su Creador. Así que aprendamos a descubrir el Cielo en nuestros corazones. Dios es el Cielo, contemplémoslo en nosotros(as).
¡Dios nos ama! Él siempre ha estado con nosotros(as), no lo abandonemos nosotros(as) a Él.

 

Hermanos(as) es necesario que dispongamos nuestros corazones. Jesucristo nuestro Señor es suave, delicado, tierno, sencillo, dulce y en nuestros brazos, es  hasta frágil no obstante ser Dios y está en nosotros. ¡Contemplemos este gran Misterio!

 

Para que Jesús repose en nuestros corazones, estos deben ser adornados con las gracias que Dios Padre le ha concedido a su Hija Predilecta. Aprendamos de Ella que es en esencia, pura, casta, humilde y sencilla.

 

Oremos por los que no oran, pero sobretodo, amemos por los que no aman. Amemos para que los demás amen. Oremos para que los demás oren.
Preparémonos y no olvidemos cargar con la maleta de nuestra cruz, abandonando las demás. El camino es estrecho, angosto así que para recorrerlo necesitamos despojarnos de todas esa cantidad de estorbos y obstáculos porque ellos no pasarán por el camino y si pasamos con ellos llegamos hasta cierto punto y de ahí no más.
Así que hermanos(as) abandonemos todo lo que nos aparta de Dios y entreguémonos a Jesús porque Él con María Santísima nos prepara para que seamos del agrado del Padre. 

 

¡Dios nos ama muchísimo! Contamos con su gracia, contamos con su bendición, Él está con nosotros(as) no vayamos a desesperar. Los pájaros y flores en sus Manos están, Él  los cuida. Los lirios del campo Él los viste, ¿Qué no haría Él por nosotros(as) que somos sus hijos(as)?

 

No olvidemos: Los montes se moverán, los collados temblaran, pero no se apartará de nosotros(as) su misericordia. Si caemos, levantémonos. Si nos cansamos, descansemos; pero no nos rindamos y sepamos que aunque nosotros(as) no nos demos cuenta, Dios está obrando y se está encargando de todos nuestros asuntos. Así que confiemos porque si nosotros(as) nos encargamos de los asuntos de Jesús, Él se encargará de los nuestros y es muy responsable.

SÉPTIMO DÍA

 

Queridos hermanos(as), seguimos en la Escuelita de la Santidad, Escuelita que tiene como Director a Jesucristo Nuestro Señor y a Nuestra Señora del Fiat como Maestra encargada.

 

La gracia el amor y la paz del Santo Espíritu de Dios desciendan a nuestros corazones hermanos(as).

 

¡Dios Uno y Trino nos ama muchísimo!  Para nosotros solo es posible amar,  si lo hacemos con el amor de Dios. ¡Nunca lo olvidemos! Si nos falta el amor, nada somos, si nos falta el amor es porque nos está faltando Dios. Así que cuando nos falte el amor, oremos al Santo Espíritu de Dios para que consuma nuestros corazones en ardientísimo amor, un amor que arda sin cesar hasta querer consumirse por la salvación de las almas.

 

Hermanos(as) la clave de todo está en el amor, amémoslo y haremos por Él todo lo que Él desea. Amémonos, amemos a Dios, amemos a Nuestra Señora.
El amor es la gracia de Dios derramada en nuestros corazones. Así que oremos para que amemos, oremos para que perdonemos, oremos para que no pequemos, oremos para no ofender, oremos para servir, oremos para callar, oremos para sonreír, oremos para mirar, oremos para hablar, oremos para pensar, oremos, oremos, oremos para que otros oren, oremos para que otros amen, oremos para que otros sirvan, oremos para que Dios sea amado, reverenciado y reconocido por todos los hombres. Oremos para que se establezca el Reino de Dios en toda la humanidad.

 

La oración hace posible lo imposible, porque la oración es la súplica confiada al Padre. La oración es el diálogo entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo desde mi propia alma. Ellos hablan en mí, oran en mí, obran en mí, aman en mí y yo debo tomar conciencia de esta maravilla y unirme a Ellos. 

 

Nunca olvidemos que cuando  oramos nos dirigimos al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo, al Dios Uno y Trino que obra en nosotros y a través de nosotros(as).
Hermanos(as) vivamos la oración, hagámosla vida en nuestras vidas. Si para todo oramos, todo lo haremos según la Voluntad del Padre. Oremos porque somos seres absolutamente limitados. Oremos porque Dios es el único que puede actuar. Oremos porque es bueno para nosotros hacerlo. Oremos antes de orar, cuando estemos orando, y después de orar. Que cada instante de nuestra vida sea oración.

 

Oremos antes de reunirnos y oremos cuando nos reunimos. En si la oración es tener presente a Dios que obra, mora y siente en cada uno de nuestros corazones. La santidad se encierra en las palabras del Padre a Abraham: “anda en mi presencia y serás perfecto” Gn 17,1; nunca lo olvidemos. Si andamos en la presencia de Dios nunca le desagradaremos. Si andamos en la presencia de Dios siempre lo contemplaremos y eso es ser perfecto: andar en la presencia de Dios, habitar en la presencia de Dios, porque quien habita en la presencia de Dios hace lo que Dios quiere como Él lo quiere por lo que Él lo quiere y para lo que Él lo quiere.

 

Así que, he ahí una de las fuertes enseñanzas respecto a la santidad.

 

OCTAVO DÍA

Queridos hermanos(as), seguimos en la Escuelita de la Santidad, Escuelita que tiene como Director a Jesucristo Nuestro Señor y a Nuestra Señora del Fiat como Maestra encargada.

 

La gracia el amor y la paz del Santo Espíritu de Dios desciendan a nuestros corazones hermanos(as).

 

¡Dios Uno y Trino nos ama muchísimo! Hoy ha sido como en otras ocasiones un día de gracia y de gracias.

 

Hoy Dios ha vertido su gracia en nuestras vidas y ha derramado su Santo Espíritu para que tengamos claridad y entendimiento sobre la verdadera santidad. Sepamos hermanos(as) que es Jesucristo Quien  habla a través de sus sacerdotes. Prestemos atención a cada una de las palabras que nos dicen y sobre todo vivámoslas.
Amemos a Dios, amémonos, amemos. Cuando dos  se enamoran,  cada uno busca hacer siempre lo que le agrada al ser amado, busca complacerlo y le manifiesta su amor a través de una serie de pequeños detalles.

 

Enamorémonos de Jesucristo, correspondamos a su amor, compartamos con Él.

 

Así como Él nos ama, amémosle nosotros. Así como el Padre nos ama amémoslo. Así como el Hijo nos ama amémosle. Así como el Espíritu Santo nos ama amémosle. Amemos al Dios Uno y Trino como Nuestra Señora lo ama.      

 

El amor es la clave de todo, no lo olvidemos. Oremos muchísimo para que podamos amar. Entendamos que amar es vivir la vida de  Jesucristo, con Él, como Él, por Él. Hagámoslo todo como Él nos lo enseña a través de la Sagrada Escritura. Sepamos que durante esta noche nos estaremos preparando para que demos a luz al Verbo de Dios hecho Hombre en nuestros corazones. Así que dispongámonos y antes de acostarnos entreguemos nuestra voluntad en las manos de Nuestra Señora y Ella se la entregará a Jesucristo y juntos se la entregarán al Padre y el Padre nos dará su Voluntad. Hermanos(as) no dudemos, confiemos. Dios nos ama muchísimo ¿y que no haría Él por nosotros? 

 

Respecto a la lista mañana podemos hacer la fogata. Oremos y distribuyamos muy bien el  tiempo para que mañana vivamos el día con Dios y Él nos de las pautas para que Jesucristo el Señor encuentre un digno sagrario en nuestros corazones.

 

Dejémonos revestir de la vestidura de Dios. Durante esta noche Dios actuará en nuestras vidas. Sellémonos con la Sangre de Jesús, cubrámonos con el manto de Nuestra Señora y refugiémonos en su corazón.

 

El Señor les bendiga y les guarde, les muestre su rostro, tenga misericordia de ustedes y les conceda la paz: En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

NOVENO DÍA

Queridos hermanos(as), seguimos en la Escuelita de la Santidad, Escuelita que tiene como Director a Jesucristo Nuestro Señor y a Nuestra Señora del Fiat como Maestra encargada.

 

La gracia el amor y la paz del Santo Espíritu de Dios desciendan a nuestros corazones hermanos(as).

 

Paz en el Cielo, como en la tierra.

 

Hoy es un día de gloria, de gracia, de amor, de misericordia.

 

Hermanos(as) centrémonos y contemplemos el gran misterio del Nacimiento del Bebé Dios a través de las entrañas purísimas de la Virgen Santísima.
San José y Nuestra Señora quedaron extasiados ante la grandeza de Dios. Con solo contemplar su belleza, su hermosura, su suavidad, su dulzura y hasta su fragilidad cayeron en la cuenta del gran Amor del Padre hacia los hombres. Él nos quiso dar a su Único Hijo para que naciera como nosotros, en nosotros y entre nosotros. Un Dios que se abajó.

 

Hermanos(as) nunca, ni siquiera en la misma eternidad, comprenderemos los Misterios insondables e inabordables de la Grandeza de Dios.
Dios vino a la tierra para cumplir su promesa, para redimir al género humano y librarlo de la condenación eterna. Dios, un Ser Divino, tomó la condición humana. Tanto nos ama que quiso venir a nosotros.

 

Hermanos(as), ¿sabemos una cosa? Nuestra Señora no deja de asombrarse de las maravillas de Dios sobre todo al saber que fue escogida para tan gran honor. Este privilegio es nada más ni nada menos que el de ser la Madre de Dios; y por él, el  mundo  recibió al  Salvador.

 

No comprendemos porque nuestra limitación humana no nos permite, pero, ¡ah! ¡Qué grandes e insondables son los Misterios de Dios, qué inescrutables son sus sendas! Y hay una cosa que impacta sobre manera: Jesús Bebé posee los mismos rasgos físicos, el mismo tipo de piel, el mismo color en los ojos, los mismos labios, todo el ser de Nuestra Señora, obviamente como verdadero hombre.

 

Dios  perfeccionó tanto a Nuestra Señora que quiso que su Hijo Único naciera de sus entrañas  y  que su Hijo tomara hasta sus mismas características físicas.

 

Hermanos(as) cuando poseamos a Dios, veremos y nos quedaremos asombrados del gran parecido que hay entre Jesucristo y su Madre Santísima.

 

Por supuesto,  Ella fue Santificada en Él y si desde el mismo instante de su Inmaculada Concepción fue preparada para ser la Madre del Redentor, toda su vida fue un continuo crecimiento en el amor.

 

Hermanos(as) Jesucristo nació en nuestros corazones; ¡alegrémonos, el Reino de Dios está en nuestro interior! ¡Amémosle, contemplémosle, honrémosle, reverenciémosle y sirvámoslo!

 

Nuestra Señora hermanos(as) nos ama muchísimo. Jesucristo Nuestro Señor nace de una manera espiritual en nosotros cuando comulgamos, llega a nosotros de una manera Eucarística y real.

 

Hermanos(as) recibamos a Jesucristo en nuestros corazones. Pero antes de comulgar oremos así: 
MADRE AMANTISIMA VIERTE LAS GRACIAS DE TU CORAZÓN EN EL  MIO, VIERTE LAS GRACIAS DE TU ALMA EN LA MIA PARA QUE SEA UN DIGNO SAGRARIO DE TU DIVINO HIJO ASI COMO TÚ LO ERES.

 

Y oremos a Jesús así:
SEÑOR MIO Y DIOS MIO POR LOS MERITOS INFINITOS DE VUESTRAS SANTAS LLAGAS LÁVAME Y PURÍFICAME PARA QUE SEA UN DIGNO SAGRARIO TUYO.

 

Sepamos que Nuestra Señora nos ayudará a cuidar a Jesucristo. No nos preocupemos, Ellos están con nosotros y lograremos el recogimiento a pesar del ruido exterior si nos centramos en la Grandeza de Dios y sobre todo en la realidad de que Él está en nuestros corazones vivo y glorioso.

 

Nuestra Señora nos ama muchísimo. No olvidemos las pautas que   hemos venido dando para vivir en santidad. Así, agradaremos a Jesucristo Nuestro Señor. Sepamos que lo tenemos como Bebecito en nuestros corazones y que Ella nos preparó un colchoncito donde Él puede descansar y hallar el refugio necesario.     

 

El Señor les bendiga y les guarde, les muestre su rostro, tenga misericordia de ustedes y les conceda la paz: En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Hijos del Fiat

Convento Ave María

Km. 2 Vía San Vicente, Vda. Guamito, Guarne, Ant. 

Tel. 530-18-65

hijosdelfiat96@gmail.com 

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